El subsecretario de Prevención del Delito, Gonzalo Guerrero, junto al alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, abordaron el impacto que generan las incivilidades y actos de vandalismo en la comuna, así como la importancia del proyecto de ley que crea el Registro Nacional de Vándalos e Incivilidades, anunciado por el Presidente de la República, José Antonio Kast, durante la pasada Cuenta Pública.
La iniciativa legislativa —que será ingresada al Congreso por el Ejecutivo— contempla la creación de un registro para personas condenadas por delitos como la quema de buses, agresiones a Carabineros, daños a monumentos públicos o instalación de barricadas, así como también por faltas e incivilidades como rayados, consumo de alcohol en la vía pública, venta ilegal de alcohol y destrucción de equipamiento comunitario, con el fin de considerar restricciones y/o pérdida de beneficios sociales para quienes formen parte de dicho registro.
Durante la actividad, las autoridades lideraron las obras de limpieza de fachadas, y dieron cuenta de los altos costos que estas conductas generan para los municipios. Según cifras entregadas por el alcalde de Ñuñoa, durante 2026 la comuna deberá destinar alrededor de $2.250 millones a la reparación de daños en espacios públicos, eliminación de rayados, reposición de mobiliario urbano, entre otras acciones.
El subsecretario Gonzalo Guerrero valoró el trabajo impulsado por los municipios y destacó la necesidad de abordar estas conductas como un problema de seguridad pública. «Este proyecto de ley no busca solamente sancionar conductas, sino también prevenir situaciones que deterioran la convivencia y aumentan la percepción de inseguridad. Las incivilidades y el vandalismo afectan directamente la calidad de vida de las personas, especialmente de las mujeres, quienes muchas veces ven restringida su libertad para transitar y ocupar los espacios públicos cuando estos se encuentran deteriorados o abandonados.»
Guerrero agregó además que “como Gobierno queremos hacernos cargo de esta realidad. Hoy existe una brecha importante entre la percepción de inseguridad y los niveles efectivos de victimización, y nuestro desafío es trabajar para reducir esa distancia. Por eso estamos recogiendo distintas miradas y experiencias que nos permitan construir un proyecto sólido, capaz de abordar este fenómeno desde la prevención y la recuperación de los espacios para las comunidades».
Por su parte, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, respaldó la discusión de nuevas herramientas para sancionar estas conductas, en especial el Registro de Vándalos e Incivilidades impulsado por el Presidente José Antonio Kast. «Durante demasiado tiempo las incivilidades se trataron como algo menor. Pero detrás de cada rayado, cada paradero destruido o cada espacio público vandalizado hay un costo enorme para la ciudad y para las familias. Quien destruye debe hacerse responsable y asumir consecuencias reales por el daño que provoca», cerró.


